A quien Dios se la dio, San Pedro se la bendiga. Igual pasa en toda la Av. Cuando desperté el viernes 23 de diciembre de las estrellas parpadeaban en el cielo.

Un profundo silencio cuajaba en la puna. Allí, las pequeñas aves estaban entumecidas por la escarcha, acurrucadas en las cornisas morenas. Las cumbres de granito brillaban con los primeros rayos del sol; de pronto una vizcacha chilló en la cima del roquedal llamando mi atención, y pensando que muy cerca andaba "Laura", emprendimos el ascenso.

Lo llamé varias veces. Al no escuchar sus ladridos descendí bordeando el roquedal. Los minutos pasaban sin señales de "Vilka". Preocupado por mi amigo trepé una mole de piedra desde donde podía dominar la parte norte del bosque de rocas. Para mi asombro allí estaban: Que espere un ratito así corro el auto. La suegra llega de yapa, cual perejil verdulero. Una mujer en el dentista: Eran tan pobres que cuando le daban de comer a los perros les pedía al vecino que los llamara..

La senda borrada, me dejó en la loma, Bajo el llanterío del casuarinal, Y sentí la ausencia, como esa paloma, Que en la quinta vieja llora soledad. Lo que no daría, con tal de que todos, Los que se ausentaron, rumbo a la ciudad, Pegaran la vuelta, y hallaran el modo, De seguir amando, su pago natal. Una madreselva, novia de los cercos, Se trepó al olvido, floreciéndolo Se me hace que escucho las voces queridas, Y veo siluetas que vienen y van, Que se llena el patio de voces y risas, Y a mi perro Tigre lo siento ladrar Corredor, fiambrera, queso y mazamorra Algo de silbido y mucho de silencio, Canillera a rayas, sombrero ala diez, Ahí viene mi padre con traza de mencho, Mascando un pastito gusto a chamamé.

Hierve de chicharras la siesta de Enero, Tajamar y monte son la tentación. Corre lagartijas mi pulso de hondero, Y es que me hice amigo del dueño del sol. Se me va la tarde juntando lecheras, Cosa de gurises, casi diversión. La luna es pandorga de un cielo inocente, Va en ella el burrito de María y José Igual que esa luna, menguante y creciente, Me voy con la vida, pero volveré Cuando el amor no se olvida, porque ha picado muy fuerte, el recuerdo se hace eterno; no se aleja del copete.

Si uno es feliz soñando, el despertar es muy triste. Es igual que mirlo hambriento que silba y no tiene alpiste. Las palabras bondadosas llegan siempre al corazón. No comprender su razón es no entender de ternura. El hombre que vive así, vive su gran sepultura. Quien vive en su sepultura no le importa el grande amor. Cuando el monte da su leña y ha dejado de gritar. El hachero no se bebe, sólo vibra en su cantar. Al formar su gabinete, Sarmiento no incluyó a Mansilla.

Fue así que un día lo encaró diciendo. Recoge todas mis coplas y nos vamos caminando. Después de volar un tiempo, me suelta en medio de un lago. Hasta que esto me aburrió. Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver. Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable. El resultado fue inconformista. La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado.

Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición preferida. Así que puse la cama aquí y el armario en medio. Esta vez el cambio fue radical. Para ser breve, el armario en medio también dejó de parecerme algo nuevo y extraordinario.

Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución. Decidí dormir en el armario. Sí, esa era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. De modo que todo habría ido perfectamente a no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites.

Salí del armario y me metí en la cama. Dormí tres días y tres noches de un tirón. Después puse el armario junto a la pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario.

La omnipresencia del gordo derrama La Maleva, sempiterno salvador de nuestro espíritu llega para alimentar nuestro sentir sin pedir nada. Los olores del Abasto. El traqueteo del silencio. La remembranza le dibuja ahora la casona de la calle Cabrera 2. El parpadeo le trae el rumor de una fiesta de campo. Ese son le arrabalea el alma de ocho años.

Doña Felisa le lee el deseo. Le regala esa jaula de arrugas silbadoras. Ciriaco Ortiz le corre el telón del misterio. Las pupilas se alborotan con los 14 años y las milongas del primer quinteto. Un murmullo de barrio y de bares.

La noche le abre las sombras. El Germinal, El Tibidabo, se amanecen en sus pestañas. Una flor de cielos griegos le despeina el corazón. Ida Dudui Kalacci le besa el sentimiento. Con la mano de Zita va a treparse a las estrellas. Va rodar por el abismo. Sin sacar los pies de la ternura. Racimos fraternos navegan por su sangre: Re, fa, la es el acorde de los pobres, porque tiene color gris. Las sombras sientan sus vasos en la mesa de la melancolía.

La guitarra de Roberto Grela le dicta una ginebra acorralada de soledad. Ha tocado con los grandes. Ha lanzado a la fama a cantores. La gloria no logra emboscar su perfil bajo. No sé si soy un ídolo Por otra parte no soy tan vanidoso como para creerme eso No, qué voy a ser Buenos Aires Pero yo quisiera ser media calle de un barrio cualquiera de mi ciudad Las manos de sus pupilas acarician por dentro el Doble A.

Responso y Sur le merodean el alma. Pobre del pobre que ignora lo es Lo peor, para un poeta, es quedar sin carretel.

Sin tener el carretel es quedarse en puros hilos. El enredo se hace grande; no se encuentran los caminos. El hombre es el ùnico animal que teniendo las llaves de la jaula, las usa para entrar La ignorancia del humano es aterradora!!!

Trabajó, entre otros, como vendedor de muebles, de suscripciones a una sociedad médica, de oficinista y en una imprenta, para iniciarse en en labores de locución radial, incursionando como presentador y animador, actor de teatro, libretista e informativista. Al mismo tiempo desarrolló su vocación artística como escritor, produciendo cuentos y poemas. La culminación de estos esfuerzos llegó en , al recibir el Premio Municipal de Poesía Inédita en Montevideo, por su libro Explicaciones.

Posteriormente se inició en el periodismo, colaborando en diversas publicaciones, entre ellas el semanario "Marcha". Escribió sobre cibernética, enfermedades infantiles, física nuclear y una gran variedad de temas científicos y técnicos, y realizó importantes entrevistas. Zitarrosa relata así su experiencia: Uno de ellos, César Durand, regenteaba una agencia de publicidad y por sorpresa me incluyó en un programa de TV, y me obligó a cantar.

Canté dos temas y cobré 50 dólares. Su participación en este espacio le sirvió de peldaño para ser invitado al Festival Folclórico de Cosquín, en Argentina. De ahí en adelante se inició la cosecha de premios. Premio Artigas de la Asociación Folclórica de Uruguay en Medalla de Oro por sus ventas de discos los años , , y Mención de Honor en , en Lima. Condecoración Francisco de Miranda, otorgada por el Presidente de Venezuela, en y así sucesivamente.

Sus temas han sido interpretados por numerosos artistas: Zitarrosa consigue lo imposible: No resistió, sin embargo, estar lejos de su continente, de sus hombres y costumbres. Al comenzar su actuación pidió permiso para seguir cantando a nombre de su pueblo.

Continuó escribiendo y componiendo hasta su muerte, ocurrida el 17 de enero de en Montevideo. El poeta Washington Benavides, uno de los pilares del Canto Popular Uruguayo, dijo en cierta ocasión: Era, donde estuviera, el centro de todo lo que sucedía a su alrededor. Nacido en la ciudad de Montevideo, hijo natural de Jesusa Blanca Nieve Iribarne, bailarina, actriz y cantante, y de un padre a quien él mismo define, en una de sus canciones, como un gameto en la grieta cerrada del tiempo, fue primero Alfredo Iribarne.

Profundamente humano —y humanista- fue un hombre bueno y tierno, ingenuo y solidario, generoso y sensible, contradictorio en sus facetas oscuras. Tras una apariencia circunspecta y severa, fue un tozudo optimista, que le cantó al amor bajo todas sus formas: El amor de pareja, el amor a los desposeídos, a sus semejantes; el amor a la vida, en suma, a la que celebró y en la que siempre tuvo la certeza de que hacía falta, como ser humano que era.

Casado con la maestra Nancy Marino Flo, fue padre de dos hijas: Carla Moriana y María Serena, a las que amó profundamente, y a las que dejó tempranamente sin su protección paternal.

Sólo así se chupa el vino que supimos conquistar. Cuando hay un hombre valiente que no le teme al demonio, seguro quiere a su suegra y tiene un buen matrimonio. O de la compañia. Ya recuperado de la "Costalada"? Cuando llega el invierno siempre recuerdo sus bondiolas de jabalí!!!.

Este año se me paso de prepararlas. Siempre hay que dejar tarea para el año que viene, para comprometer al señor a darnos un año mas de vida!!! Para los placeres no esperes pues no tenemos otra vida.

Aparte los Jabalíes cada día hay menos. La pobre no se da cuenta que quien los lame es el gato". Que espere un ratito así corro el auto. La suegra llega de yapa, cual perejil verdulero. Una mujer en el dentista: Eran tan pobres que cuando le daban de comer a los perros les pedía al vecino que los llamara..

La senda borrada, me dejó en la loma, Bajo el llanterío del casuarinal, Y sentí la ausencia, como esa paloma, Que en la quinta vieja llora soledad.

Lo que no daría, con tal de que todos, Los que se ausentaron, rumbo a la ciudad, Pegaran la vuelta, y hallaran el modo, De seguir amando, su pago natal.

Una madreselva, novia de los cercos, Se trepó al olvido, floreciéndolo Se me hace que escucho las voces queridas, Y veo siluetas que vienen y van, Que se llena el patio de voces y risas, Y a mi perro Tigre lo siento ladrar Corredor, fiambrera, queso y mazamorra Algo de silbido y mucho de silencio, Canillera a rayas, sombrero ala diez, Ahí viene mi padre con traza de mencho, Mascando un pastito gusto a chamamé.

Hierve de chicharras la siesta de Enero, Tajamar y monte son la tentación. Corre lagartijas mi pulso de hondero, Y es que me hice amigo del dueño del sol.

Se me va la tarde juntando lecheras, Cosa de gurises, casi diversión. La luna es pandorga de un cielo inocente, Va en ella el burrito de María y José Igual que esa luna, menguante y creciente, Me voy con la vida, pero volveré Cuando el amor no se olvida, porque ha picado muy fuerte, el recuerdo se hace eterno; no se aleja del copete.

Si uno es feliz soñando, el despertar es muy triste. Es igual que mirlo hambriento que silba y no tiene alpiste. Las palabras bondadosas llegan siempre al corazón. No comprender su razón es no entender de ternura.

El hombre que vive así, vive su gran sepultura. Quien vive en su sepultura no le importa el grande amor. Cuando el monte da su leña y ha dejado de gritar. El hachero no se bebe, sólo vibra en su cantar. Al formar su gabinete, Sarmiento no incluyó a Mansilla. Fue así que un día lo encaró diciendo. Recoge todas mis coplas y nos vamos caminando. Después de volar un tiempo, me suelta en medio de un lago. Hasta que esto me aburrió.

Durante un tiempo me sentí animado por la novedad. Pero el aburrimiento acabó por volver. Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable. El resultado fue inconformista. La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado.

Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición preferida. Así que puse la cama aquí y el armario en medio. Esta vez el cambio fue radical. Para ser breve, el armario en medio también dejó de parecerme algo nuevo y extraordinario. Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución.

Decidí dormir en el armario. Sí, esa era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. De modo que todo habría ido perfectamente a no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites.

Salí del armario y me metí en la cama. Dormí tres días y tres noches de un tirón. Después puse el armario junto a la pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba.

Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario. La omnipresencia del gordo derrama La Maleva, sempiterno salvador de nuestro espíritu llega para alimentar nuestro sentir sin pedir nada. Los olores del Abasto. El traqueteo del silencio. La remembranza le dibuja ahora la casona de la calle Cabrera 2. El parpadeo le trae el rumor de una fiesta de campo. Ese son le arrabalea el alma de ocho años.

Doña Felisa le lee el deseo. Le regala esa jaula de arrugas silbadoras. Ciriaco Ortiz le corre el telón del misterio. Las pupilas se alborotan con los 14 años y las milongas del primer quinteto. Un murmullo de barrio y de bares. La noche le abre las sombras. El Germinal, El Tibidabo, se amanecen en sus pestañas. Una flor de cielos griegos le despeina el corazón.

Ida Dudui Kalacci le besa el sentimiento. Con la mano de Zita va a treparse a las estrellas. Va rodar por el abismo. Sin sacar los pies de la ternura. Racimos fraternos navegan por su sangre: Re, fa, la es el acorde de los pobres, porque tiene color gris. Las sombras sientan sus vasos en la mesa de la melancolía. La guitarra de Roberto Grela le dicta una ginebra acorralada de soledad. Ha tocado con los grandes. Ha lanzado a la fama a cantores. La gloria no logra emboscar su perfil bajo.

No sé si soy un ídolo Por otra parte no soy tan vanidoso como para creerme eso No, qué voy a ser Buenos Aires Pero yo quisiera ser media calle de un barrio cualquiera de mi ciudad Las manos de sus pupilas acarician por dentro el Doble A.

Responso y Sur le merodean el alma. Pobre del pobre que ignora lo es Lo peor, para un poeta, es quedar sin carretel. Sin tener el carretel es quedarse en puros hilos. El enredo se hace grande; no se encuentran los caminos. El hombre es el ùnico animal que teniendo las llaves de la jaula, las usa para entrar La ignorancia del humano es aterradora!!! Trabajó, entre otros, como vendedor de muebles, de suscripciones a una sociedad médica, de oficinista y en una imprenta, para iniciarse en en labores de locución radial, incursionando como presentador y animador, actor de teatro, libretista e informativista.

Al mismo tiempo desarrolló su vocación artística como escritor, produciendo cuentos y poemas. La culminación de estos esfuerzos llegó en , al recibir el Premio Municipal de Poesía Inédita en Montevideo, por su libro Explicaciones.

Posteriormente se inició en el periodismo, colaborando en diversas publicaciones, entre ellas el semanario "Marcha". Escribió sobre cibernética, enfermedades infantiles, física nuclear y una gran variedad de temas científicos y técnicos, y realizó importantes entrevistas.

Zitarrosa relata así su experiencia: Uno de ellos, César Durand, regenteaba una agencia de publicidad y por sorpresa me incluyó en un programa de TV, y me obligó a cantar. Canté dos temas y cobré 50 dólares.

Su participación en este espacio le sirvió de peldaño para ser invitado al Festival Folclórico de Cosquín, en Argentina. De ahí en adelante se inició la cosecha de premios. Premio Artigas de la Asociación Folclórica de Uruguay en Medalla de Oro por sus ventas de discos los años , , y Mención de Honor en , en Lima. Condecoración Francisco de Miranda, otorgada por el Presidente de Venezuela, en y así sucesivamente.

Sus temas han sido interpretados por numerosos artistas: Zitarrosa consigue lo imposible: No resistió, sin embargo, estar lejos de su continente, de sus hombres y costumbres. La mayoría de los Ewok tenían pelaje de color sólido, aunque algunas rayas deportivas.

Ewoks tenía ojos grandes y brillantes, pequeñas narices humanoides y manos que poseían dos dedos y un pulgar oponible. A pesar de su pequeño tamaño, los ewoks eran físicamente lo suficientemente fuertes como para dominar a los humanos entrenados en combate. Warrick , quien la llevó de regreso a su pueblo como un invitado de honor. Cuando estos Ewok vieron al droide de protocolo C-3PO, lo identificaron como un dios. El uso de Skywalker de la Fuerza para hacer que el C-3PO levite combinado con las advertencias de droide pronto cambió la mente del Jefe Chirpa, sin embargo.

Los ewoks aceptaron a los Rebeldes en su tribu, y se aliaron a su causa. Los ewoks ayudaron en la batalla terrestre para destruir el generador de escudo Imperial en el suelo del bosque, y sus armas primitivas derribaron a los soldados de asalto y los cazadores de exploradores del Imperio, aunque sufrieron muchas pérdidas en el fuego del desintegrador Imperial.

Su ayuda allanó el camino para la destrucción de la Estrella de la Muerte II y la victoria rebelde en la Batalla de Endor. Como una forma de recompensa por salvar a Endor, algunos ewoks acordaron viajar fuera del planeta para ayudar a los veteranos Rebeldes a recuperarse, trabajando con el Doctor Arsad como "terapia Ewoks". Terapia Ewoks se ofrecieron a aquellos que habían sufrido los horrores de la guerra, como presenciar una tragedia y necesitar ayuda para su recuperación.

Aquellos que encontraron desagradable esta opción a veces recibieron el uso de un droide de terapia. Los ewoks eran gente profundamente espiritual. Estas cabañas estaban lo suficientemente altas sobre el suelo para estar fuera del alcance de los depredadores.

Escaleras de cuerda anudadas permitieron el acceso hacia arriba o hacia abajo. Alimentos, leña y otras provisiones se mantendrían bajo el piso de las casas de los Ewok, mientras que las esteras y pieles tejidas para dormir se guardarían en los desvanes de arriba.

Campanas, capas y herramientas colgaban de las paredes. Durante la celebración de Ewok y Rebeldes después de la destrucción de la Estrella de la Muerte II, un Ewok en Bright Tree Village usó una serie de cascos de soldado de asalto imperiales y navales como tambores, produciendo una variedad de tonos. Los Ewok usaban una variedad de armas que incluían redes, cuchillos, lanzas de piedra, hondas, arcos, flechas, arietes de madera, troncos y catapultas.

Kinesan peludo

Carlos Gallo Pedemonte, Director de dicha institución. A quien Dios se la dio, San Pedro se la bendiga. Igual pasa en toda la Av. Cuando desperté el viernes 23 de diciembre de las estrellas parpadeaban en el cielo.

Un profundo silencio cuajaba en la puna. Allí, las pequeñas aves estaban entumecidas por la escarcha, acurrucadas en las cornisas morenas. Las cumbres de granito brillaban con los primeros rayos del sol; de pronto una vizcacha chilló en la cima del roquedal llamando mi atención, y pensando que muy cerca andaba "Laura", emprendimos el ascenso.

Lo llamé varias veces. Al no escuchar sus ladridos descendí bordeando el roquedal. Los minutos pasaban sin señales de "Vilka". Preocupado por mi amigo trepé una mole de piedra desde donde podía dominar la parte norte del bosque de rocas. No es cuestión de ver la "bici" sino de seguir soñando.

Llévesela suavecito, aunque tenga muchos caños. Y si al apearse rezonga porque le duelen los caños, nada es mejor que un besito: ROLO Tu invitación a libar, después de agradecer me lleva a consultarte Dos censistas llegan a una casa: No hay que tomar de repente, hay que catar y gustar.

Sólo así se chupa el vino que supimos conquistar. Cuando hay un hombre valiente que no le teme al demonio, seguro quiere a su suegra y tiene un buen matrimonio. O de la compañia. Ya recuperado de la "Costalada"? Cuando llega el invierno siempre recuerdo sus bondiolas de jabalí!!!. Este año se me paso de prepararlas. Siempre hay que dejar tarea para el año que viene, para comprometer al señor a darnos un año mas de vida!!!

Para los placeres no esperes pues no tenemos otra vida. Aparte los Jabalíes cada día hay menos. La pobre no se da cuenta que quien los lame es el gato". Que espere un ratito así corro el auto. La suegra llega de yapa, cual perejil verdulero. Una mujer en el dentista: Eran tan pobres que cuando le daban de comer a los perros les pedía al vecino que los llamara..

La senda borrada, me dejó en la loma, Bajo el llanterío del casuarinal, Y sentí la ausencia, como esa paloma, Que en la quinta vieja llora soledad. Lo que no daría, con tal de que todos, Los que se ausentaron, rumbo a la ciudad, Pegaran la vuelta, y hallaran el modo, De seguir amando, su pago natal. Una madreselva, novia de los cercos, Se trepó al olvido, floreciéndolo Se me hace que escucho las voces queridas, Y veo siluetas que vienen y van, Que se llena el patio de voces y risas, Y a mi perro Tigre lo siento ladrar Corredor, fiambrera, queso y mazamorra Algo de silbido y mucho de silencio, Canillera a rayas, sombrero ala diez, Ahí viene mi padre con traza de mencho, Mascando un pastito gusto a chamamé.

Hierve de chicharras la siesta de Enero, Tajamar y monte son la tentación. Corre lagartijas mi pulso de hondero, Y es que me hice amigo del dueño del sol. Se me va la tarde juntando lecheras, Cosa de gurises, casi diversión. La luna es pandorga de un cielo inocente, Va en ella el burrito de María y José Igual que esa luna, menguante y creciente, Me voy con la vida, pero volveré Cuando el amor no se olvida, porque ha picado muy fuerte, el recuerdo se hace eterno; no se aleja del copete.

Si uno es feliz soñando, el despertar es muy triste. Es igual que mirlo hambriento que silba y no tiene alpiste. Las palabras bondadosas llegan siempre al corazón. No comprender su razón es no entender de ternura. El hombre que vive así, vive su gran sepultura. Quien vive en su sepultura no le importa el grande amor. Cuando el monte da su leña y ha dejado de gritar. El hachero no se bebe, sólo vibra en su cantar. Al formar su gabinete, Sarmiento no incluyó a Mansilla.

Fue así que un día lo encaró diciendo. Recoge todas mis coplas y nos vamos caminando. Después de volar un tiempo, me suelta en medio de un lago. Hasta que esto me aburrió. Durante un tiempo me sentí animado por la novedad.

Pero el aburrimiento acabó por volver. Llegué a la conclusión de que el origen del aburrimiento era la mesa, o mejor dicho, su situación central e inmutable. El resultado fue inconformista. La novedad volvió a animarme, y mientras duró me conformé con la incomodidad inconformista que había causado.

Pues sucedió que no podía dormir con la cara vuelta a la pared, lo que siempre había sido mi posición preferida. Así que puse la cama aquí y el armario en medio. Esta vez el cambio fue radical.

Para ser breve, el armario en medio también dejó de parecerme algo nuevo y extraordinario. Era necesario llevar a cabo una ruptura, tomar una decisión terminante. Cuando el inconformismo no es suficiente, cuando la vanguardia es ineficaz, hay que hacer una revolución.

Decidí dormir en el armario. Sí, esa era la decisión correcta. Un éxito, una victoria total. De modo que todo habría ido perfectamente a no ser por mi capacidad de resistencia física, que resultó tener sus límites. Salí del armario y me metí en la cama. Dormí tres días y tres noches de un tirón.

Después puse el armario junto a la pared y la mesa en medio, porque el armario en medio me molestaba. Y cuando me consume el aburrimiento, recuerdo los tiempos en que fui revolucionario. La omnipresencia del gordo derrama La Maleva, sempiterno salvador de nuestro espíritu llega para alimentar nuestro sentir sin pedir nada.

Los olores del Abasto. El traqueteo del silencio. La remembranza le dibuja ahora la casona de la calle Cabrera 2. El parpadeo le trae el rumor de una fiesta de campo. Ese son le arrabalea el alma de ocho años. Doña Felisa le lee el deseo. Le regala esa jaula de arrugas silbadoras. Ciriaco Ortiz le corre el telón del misterio. Las pupilas se alborotan con los 14 años y las milongas del primer quinteto.

Un murmullo de barrio y de bares. La noche le abre las sombras. El Germinal, El Tibidabo, se amanecen en sus pestañas. Una flor de cielos griegos le despeina el corazón. Ida Dudui Kalacci le besa el sentimiento. Con la mano de Zita va a treparse a las estrellas. Va rodar por el abismo. Sin sacar los pies de la ternura. Racimos fraternos navegan por su sangre: Re, fa, la es el acorde de los pobres, porque tiene color gris. Las sombras sientan sus vasos en la mesa de la melancolía.

La guitarra de Roberto Grela le dicta una ginebra acorralada de soledad. Ha tocado con los grandes. Ha lanzado a la fama a cantores. La gloria no logra emboscar su perfil bajo. No sé si soy un ídolo Por otra parte no soy tan vanidoso como para creerme eso No, qué voy a ser Buenos Aires Pero yo quisiera ser media calle de un barrio cualquiera de mi ciudad Las manos de sus pupilas acarician por dentro el Doble A.

Responso y Sur le merodean el alma. Pobre del pobre que ignora lo es Lo peor, para un poeta, es quedar sin carretel. Sin tener el carretel es quedarse en puros hilos. El enredo se hace grande; no se encuentran los caminos.

El hombre es el ùnico animal que teniendo las llaves de la jaula, las usa para entrar La ignorancia del humano es aterradora!!! Trabajó, entre otros, como vendedor de muebles, de suscripciones a una sociedad médica, de oficinista y en una imprenta, para iniciarse en en labores de locución radial, incursionando como presentador y animador, actor de teatro, libretista e informativista.

Al mismo tiempo desarrolló su vocación artística como escritor, produciendo cuentos y poemas. La culminación de estos esfuerzos llegó en , al recibir el Premio Municipal de Poesía Inédita en Montevideo, por su libro Explicaciones. Posteriormente se inició en el periodismo, colaborando en diversas publicaciones, entre ellas el semanario "Marcha". Escribió sobre cibernética, enfermedades infantiles, física nuclear y una gran variedad de temas científicos y técnicos, y realizó importantes entrevistas.

Zitarrosa relata así su experiencia: Uno de ellos, César Durand, regenteaba una agencia de publicidad y por sorpresa me incluyó en un programa de TV, y me obligó a cantar. Canté dos temas y cobré 50 dólares. Su participación en este espacio le sirvió de peldaño para ser invitado al Festival Folclórico de Cosquín, en Argentina. De ahí en adelante se inició la cosecha de premios. Premio Artigas de la Asociación Folclórica de Uruguay en

Kinesan peludo